Una interessantíssima reflexió per part d’en Nicholas Payton, més ben dit, d’autoestima per el fet de ser Negre, de reivindicació identitària, i de distanciament dels subterfugis encara imperants. L’argumentari és per a sucar-hi pa i és el nou llegat del que en un anterior post vaig considerar com la primera generació de negres nord-americans realment lliures.
“I am not an African-American, I am a Black-American. Black, like White, is not a skin color, it’s a term of cultural identification. It has to do with how you are perceived in this world and where you fit in. Being African-American is a label, being Black has to do with acceptance. Acceptance that we dark-skinned New World descendants of Africans are beautiful in all of our shades of hue.
We did not possess a natural disdain for our skin color in Africa, we were trained to be ashamed of our Black skin right here in America. There was a time where being called Black was more of an insult than that of being called a Nigger or Colored.”
En el Festival Jazz Class Non Stop 2009, celebrat el 24 d’octubre a Barcelona, promogut per la Fundació Jazz Clàssic vàrem tenir la feliç idea de muntar la sessió matinal al voltant del ja llavors controvertit Óscar Alberdi, director del seu bussiness autodenominat oportunístament “Institut del Gospel de Barcelona” que va presentar el seu grup “Missisinger in the Heaven” format bàsicament per “esclaves” i per acabar-ho d’adobar animàven la sessió matinal destinada a les famílies per introduir els nens al mòn de la música d’arrel negre-nord-americana. Renoi quin encert! Per aquella època aquest tèrbol personatge fins i tot era capaç de vendre la moto als mitjans amb entrevistes sensacionalistes i un tant sospitoses com “El gospel te llega al alma cuando te sientes esclavo”.
Finalment avui La Vanguardia publica una noticia prou reveladora i preocupant que titula “Imputado el director del Institut del Gospel de Barcelona por vejar a menores” on diu “Óscar Alberdi presuntamente humillaba, manipulaba e incluso mantenía relaciones sexuales con alumnos. El Juzgado de Instrucción 14 de Barcelona ha imputado al director del Instituto del Gospel por presuntamente humillar, vejar, manipular, coaccionar e incluso mantener relaciones sexuales durante los últimos cuatro años con alumnos a los que daba clase, de los cuales algunos eran menores.
Según han informado fuentes judiciales a Europa Press, Óscar Alberdi convirtió su escuela en una especie de secta en la que manipulaba a los adolescentes a los que convencía de que las vejaciones a las que les obligaba eran buenas para ellos, inculcándoles un fuerte sentimiento de pertenencia al grupo, y provocando que se aislasen poco a poco de su entorno social y familiar.
El acusado organizaba su negocio con una estructura piramidal, de manera que él solamente daba clase de canto a un reducido grupo de adolescentes -las presuntas víctimas-, mientras que otros profesores de su confianza enseñaban a su vez a otros alumnos, sobre los que, en principio, no se produjeron estos abusos.
Precisamente, fueron una veintena de estos alumnos más directos quienes denunciaron a Óscar Alberdi, a partir de lo cual la policía y la magistrada del Juzgado de Instrucción 14 emprendieron sus investigaciones.
La policía investiga el estatus jurídico de la escuela que, aunque en principio es de titularidad privada, realizaba sus actividades en centros y locales cedidos por parroquias de Barcelona, llegando incluso a dar clases de canto como actividades extraescolares en algún instituto público.
La juez, que ya ha escuchado la versión de algunas víctimas, tomará declaración al resto a lo largo de la semana, y después citará también al acusado para que dé explicaciones”.
Per el be de les músiques d’arrel negre millor que tot plegat s’aclareixi el més aviat possible, que es faci justícia i es reparin els danys a les víctimes.